|
Envuelta en el llanto amargo del deseo.
Fuente de lágrimas inagotables.
Sentir tus besos en mi cuerpo.
Sentir como tus manos atrapan mi alma.
Al ver tu sonrisa supe que…
Tú puedes ser… él.
Supe que allí estabas, y que yo siempre estaré.
Y en la oscura habitación oí tu voz.
Que me susurraba, que me llamaba.
Yo acudí sin prisa, me acerqué...
sentí tu presencia, Y allí…
tu boca fue dulce, y tu mirada fue tierna
Te besé, y me besaste.
Sentí como tus manos desnudan
mi alma y mi cuerpo.
Daría mi vida por ti en ese preciso momento.
Sentí, y palpé… El calor de todo tu cuerpo.
Cuanto daría por vivir así,
Pues te tenía cerca, muy cerca de mí...
Con tus caricias me sentí mujer.
Con tu mirada volví a sentir.
Cuando me entregue a ti…
mi corazón volvió a latir.
Con tus besos me sentí otra vez vivir.
Háblame, bésame,
y acaríciame hasta saciar mi sed.
Este momento de tenerte es el que me alimenta.
Es el que me llena y me devuelve el ser.
Dios… He vuelto a soñar otra vez.
|