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Mis dos soles, mis dos amores.

reina de silencios.
De silencios largos,
hasta que llegó el momento.
Ahí empezaste y no has parado.
Mil palabras salen de tu boca
en muy poco tiempo.
Ese rayo de luz que te hacía tanta falta.
Con tu semblante duro engañas sin querer.
Delicada como la rosa,
Aunque dura como una piedra puedas parecer.
Tu timidez, tu sencillez,
junto con algo de mal genio.
Hacen de ti, amiga en malos momentos.
Pasaste de niña a mujer aún sin yo querer.
 
Y tu mi pequeño trasto,
que aún te sigo viendo
como mi bebé.
Eres el rey de juegos y de
las risas de esta madre,
Que no te deja crecer,
Que me haces compañía en mis noches.
y es a ti a quien abrazo,
como queriéndote proteger.
Esta madre que os ama con locura.
Pues a ella le devolvéis
el ser nuevamente mujer.
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